A simple vista, cualquiera diría que Aries y Libra son cualidades bien opuestas. Si soy una, no puedo ser lo otra: en la autonomía no hay lugar para ‘el Otro’, si hay impulso no hay contemplación; si estoy activo no estoy receptivo; si hay lucha, no hay armonía; etc.
Sin embargo esta es una percepción polarizada. Es normal, nuestra respuesta inicial ante una dualidad o paradoja suele ser la polarización.
Al indagar en los Signos Zodiacales se pone de manifiesto que los polos, lejos de estar en lucha, separados, de ser excluyentes, en verdad son en vínculo, en complementariedad.
Nunca es ‘O’, es siempre ‘Y’.
Los polos existen en una dinámica de inter-penetración, en Yin-Yang. En el corazón de lo iluminado se encuentra la sombra y en el corazón de lo que está sombra hay luz.