A simple vista, cualquiera diría que Aries y Libra son cualidades bien opuestas. Si soy una, no puedo ser lo otra: en la autonomía no hay lugar para ‘el Otro’, si hay impulso no hay contemplación; si estoy activo no estoy receptivo; si hay lucha, no hay armonía; etc.
Sin embargo esta es una percepción polarizada. Es normal, nuestra respuesta inicial ante una dualidad o paradoja suele ser la polarización.