"Yo no creo en la Astrología"
- Steph S.
- 15 ene
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 19 ene
Soy Astróloga y yo tampoco creo en la Astrología. En este artículo te cuento porqué.
Me parece fundamental comenzar por revisar la premisa: ¿es correcto hablar de creencia cuando hablamos de Astrología?

Pienso que la idea de definir a la Astrología como una creencia surge de dos puntos principales: la falta de comprobación científica y la pertenencia de la Astrología a la categoría de lo esotérico, lo místico.
Profundicemos en estas dos cuestiones.
Lo Incomprobable
La primera –con toda razón– deduce: ‘Si no se puede medir, comprobar científicamente, la “influencia” de los planetas del sistema solar sobre la vida en la tierra y mucho menos sobre la psique humana, la personalidad, etc., solo queda creer ello o no’.
El problema es que este razonamiento parte de un error de concepto. La Astrología no se apoya en el principio de causa-efecto, sino en el principio de correspondencia.
Es cierto, es muy común escuchar a Astrólogos expresarse en estos términos: “este tránsito de Plutón nos trae…”, “la cuadratura Marte-Saturno produce…”, “la Luna en Escorpio genera…”, e incluso “la influencia de este planeta…”, etc. Voy a suponer que esto es producto de ciertas limitaciones del lenguaje verbal, sumado a quizás el deseo de simplificar y facilitar la comunicación (aunque esto genere distorsiones). Pero no, los planetas no tienen "poderes mágicos" que producen efectos en nuestra vida, no son “dioses” a cuya voluntad estamos sujetos. La Astrología no plantea una relación de causa-efecto entre el cielo y la tierra, y por consiguiente, se anula la necesidad de corroborar la veracidad de la misma mediante la comprobación científica de tal vínculo.
El principio de correspondencia, en el cual se si apoya la astrología, habla de otro tipo de vínculo entre nuestra vida y el sistema solar que nos contiene. Esto es que “como es uno, es el otro”, se corresponden mutuamente. No hay una jerarquía, uno no sucede al otro.
Lo primero que hace este principio es disolver la idea de separación: lo que ocurre en la tierra no está separado de lo que ocurre en el cielo. Pero esto es más que una simpática metáfora, en verdad es algo bastante contundente: ¿por qué estaría separado?, ¿no somos nosotros, la tierra y la vida misma, parte del cosmos?, ¿no son acaso las partículas que componen mi cuerpo y todo lo que existe en la tierra las mismas que componen todo lo que existe en el resto del universo?, ¿por qué habrían de funcionar entonces como entidades separadas?... de pronto comienza a sonar más ingenuo pensar el universo como algo ajeno y lejano que aceptar la unidad que somos; una totalidad infinita y compleja, pero totalidad al fin.
Lo Místico
Y aquí se abre el segundo punto: el tema de lo místico. La Astrología pertenece a esta categoría pues nos pone en contacto con el Misterio (empezando por el misterio de la correspondencia entre el cielo y la tierra). La característica fundamental del Misterio es que justamente hace referencia a aquello que no podemos explicar. Y si algo no puede ser explicado, la conclusión lógica sería que solo puede aceptarse mediante un acto de fe, ¿correcto? Yo no estoy tan segura de eso. No pienso que todo aquello que no podemos racionalizar y explicar lógicamente redunda únicamente en creencia. Existe también la experiencia perceptiva. El ejemplo más claro y evidente que encuentro de esto es el amor: no se puede medir, no se puede explicar, pero nadie puede negar su existencia, pues somos capaces de percibirlo. Incluso cuando intentamos describirlo mediante la química, la neurología, la biología, etc., estas descripciones parecen insuficientes; la experiencia perceptiva del amor desborda cualquier explicación racional.
Con la Astrología sucede algo parecido. Hay una dimensión de su funcionamiento que no se puede explicar, que es misterio, pero que cuando uno la estudia, la aprende, la internaliza, queda rendido ante la evidencia perceptiva. No es necesario creer en lo que la Astrología revela pues se vuelve evidente. Y para poder dar cuenta de esto, la única manera es haciéndolo. Como dijo Eugenio Carutti en la charla 'Astrología para la inteligencia vincular': “...si no te dedicas años a estudiar matemáticas muy complejas, tendrías creer en Einstein o en la mecánica cuántica, porque no podrías comprender lo que se está diciendo...”; solo una vez que se estudia e integra ese lenguaje, puede uno realmente dar cuenta de su veracidad.
¿Qué es la Astrología?
Hay un tercer punto al cual no hice referencia todavía, pero que resulta fundamental para comprender si la Astrología es o no una creencia; y es responder a la pregunta de qué es la Astrología.
Como ya fue mencionado, partiendo del principio de correspondencia, la Astrología describe la sincronía que existe entre el diseño del cielo y los patrones de la vida en la tierra en todas sus dimensiones (que, como ya dijimos, son un único movimiento); y lo hace a través de Símbolos. Aquí hay dos palabras clave: ‘describe’ y ‘símbolos’. Éstas revelan que la Astrología es en definitiva un Lenguaje Simbólico. Un lenguaje de símbolos, imágenes, metáforas, que sirven como vehículo de un contenido.
Creo que la confusión aparece por la naturaleza del contenido, porque la Astrología, mediante sus símbolos revela Misterio: aquellos patrones, diseños, tramas, que constituyen el tejido profundo de la vida, pero que no son necesariamente inteligibles, aunque definitivamente perceptibles. Sería algo parecido a echar una sábana sobre un ‘fantasma’ (misterio invisible): gracias a la sábana (el símbolo astrológico) podemos percibir su forma, apreciar su presencia, su existencia. Es una forma de nombrar, pero de un modo mucho más vasto, más rico y comprensivo, que lo que el lenguaje verbal posibilita; y esto es gracias a la naturaleza propia del símbolo.
Entonces, aunque el contenido que describe la Astrología desafíe las limitaciones de la mente científico-racional, decir “no creo en la Astrología” tiene el mismo sentido que decir “no creo en el Portugués, el Ruso o el Alemán”. Sería más apropiado decir, no hablo, no conozco, no entiendo Astrología. Y, como ya establecimos anteriormente, para corroborar la realidad de sus contenidos, el único camino valido sería introducirse, aprender e internalizar el lenguaje.
Conclusión
Es por todo esto que no, no “creo” en la Astrología.
Porque en la Astrología no se cree... la Astrología se experimenta.
Steph S
El Espejo · Astrología
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